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El paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, es obra de algunos de las más destacadas personalidades del arte cofrade sevillano de finales del siglo XX. De estilo neobarroco, fue diseñado por Manuel Guzmán Bejarano, en cuyo taller se realizaron los trabajos de tallado en madera de cedro, siendo estrenado en 1991. Aunque, influenciado por las andas sevillanas de Jesús del Gran Poder, realizadas por Francisco Antonio Gijón, presenta características propias del quehacer de Guzmán, como la combinación de faroles y candelabros de guardabrisas (convirtiéndolo, con un total de 46, en el paso de misterio más iluminado de la población). La talla, de gran exhuberancia, hace vislumbrar el virtuosismo técnico hacia los que han evolucionado los tallistas actuales.
Su programa iconográfico está basado en seis cartelas, en las que se representan los diferentes pasajes evangélicos de la Semana Santa de Utrera a excepción del pasaje de Jesús Nazareno (Entrada en Jerusalén, Getsemaní, Prendimiento, Flagelación, Calvario y Descendimiento-Entierro) Se completa con ángeles, arcángeles, querubines y los doce apóstoles, modelados por el artista isleño Alfonso Berraquero García y colocados en las esquinas, en grupos de tres. Presenta además los escudos de la hermandad en la delantera y el de María en la trasera
La orfebrería fue diseñada y realizada en plata de ley, por los talleres de Orfebrería Triana (Juan Antonio Borrero y Francisco Fernández), y consta de seis faroles y veinticuatro coronitas de guardabrisas estrenadas en la Semana Santa de 1991. Los mismos plateros realizaron, un año después y también en plata de ley, el llamador, con diseño de Manuel Guzmán Bejarano. Representa a un nazareno de la hermandad y un ángel portando una réplica de la cruz de carey del Señor. En la parte de delante del paso aparece un relicario de plata realizado por los hermanos Delgado López en el que se expone la medalla de oro de la ciudad, concedida a la imagen, por unanimidad de todos los grupos políticos, en pleno celebrado el 20 de marzo de 1997, por los cuatrocientos años de devoción del pueblo de Utrera.
Fue dorado y policromado en los talleres de Manuel Calvo Carmona, entre 1991 y 1993. Los faldones, bordados con hilos de oro y seda, en los talleres de Fernández y Enríquez de Brenes, en los años 2001 y 2002, tienen broches de formas neorrenacentista y neobarrocas y diferentes motivos en el centro de cada faldón. En la delantera se encuentra representado el escudo de Utrera, en la trasera el anagrama de Jesús “JHS” y en los lados la calle de la Amargura y la Deésis o Calvario.
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Como es lógico pensar, la hermandad en varios siglos vividos, ha debido tener diversas andas para la Stma. Virgen. Existe un inventario del siglo XIX, por el que nos enteramos de que había una simple peana pintada de negro (o pequeño canasto), cuatro varas, palio con corazón de plata y ráfaga, horquillas y banco para el paso, que nos da una idea de la extrema sencillez con la que se hacía estación penitencial, en los tres primeros siglos de nuestra existencia.
Fue paulatinamente modificándose, con la ampliación a ocho varales y, ya a final de dicha centuria, 1886, se adquiere otro palio con ese número de varales, con un sol, paloma y cinco estrellas de plata rull, más unos respiraderos de madera dorada, más próximo a las hechuras actuales, siendo abandanodas las horquillas, para descansar en las paradas, y tomar las dimensiones que hoy estamos acostumbrados de doce varales, en 1923.
A partir de este periodo, ha ido reformándose con la compra de diversas piezas, que han sido sustituidas varias veces (candelerías, varales, peanas, etc.), hasta llegar a nuestros días.
De estos pasos de palio de la Virgen, salvo el cielo de uno de ellos bordado en oro, algunos entrevarales y jarras usados para los cultos internos, no se conserva nada.
El actual es un conjunto de piezas de orfebrería en alpaca o en metal plateado, de estilo neobarroco con líneas renacentistas en sus respiraderos, en los que muestra tres capillas con las representaciones de San Bartolomé y San Juan Evangelista, en los costeros, y Nuestra Señora de Consolación, en el frontal.
Ofrecen originalidad sus varales y candelabros de cola, en la línea de las antiguas astas de los guiones de las hermandades sacramentales: "hojas liadas en el tubo" en expresión de estos artesanos, que después han servido de referencia para las varas y algunas astas de la hermandad; siendo el resto -candelería, jarras y peana- más usuales, dentro de la producción de este estilo.
De Seco Velasco son la peana y varales (1947), la candelería (1975) y las jarras laterales (1985). y de Manuel de los Ríos Navarro (actual Orfebrería Andaluza), los respiraderos (1982), candelabros de cola (1983) y jarras delanteras (1990 y 1993). Las medidas de su parihuela son:2,14 x 3,50 x 1,52 m.
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El actual paso de la Sagrada Oración en el Huerto es el que más veces ha procesionado en nuestra localidad durante la Semana Santa. Fue adquirido por la hermandad en 1916 al comerciante Antonio Roldán para la imagen de Jesús Nazareno aunque, desde 1989, está destinado al misterio de la Oración en el Huerto.
Las similitudes estilísticas que posee con obras sevillanas de la época (San Bernardo, Las Siete Palabras, la Trinidad), lo acercan al quehacer de José Gil. El discurrir del tiempo ha hecho que las andas hayan tenido diversas modificaciones ya sea por necesidades de la propia hermandad o por motivos estéticos. De esta manera, en 1948, José Alarcón Santacruz lo amplía y le coloca las maniguetas. Diez años después, Antonio Vega Sánchez, uno de los grandes tallistas del panorama sevillano del siglo XX, ejecuta las cresterías y amplía nuevamente los respiraderos. Además, se añaden seis ángeles de madera policromada que han sido relacionados con la obra de Rafael Barbero Medina. En esta época, se le añadieron cuatro faroles dorados. Fue dorado y policromado nuevamente en 1972, por Herrera y Feria. Es en este momento cuando se le añaden los candelabros actuales.
Su estilo es neobarroco, con cartelas de carácter pasionista, la Santa Cruz de Jerusalén y un escudo de un representante episcopal, que corresponde al cardenal Almaraz. El mal estado de conservación causado por las numerosas salidas procesionales y por elementos perjudiciales de algunas intervenciones, ha provocado que la junta de gobierno, en 2008, haya decidido llevar a cabo un costoso proceso de consolidación, dorado y policromado que le devuelva el esplendor perdido y le permita seguir procesionando pues, no cabe duda, que estamos ante una pieza de enorme valía histórico-artística, no sólo para la hermandad, sino para la Semana Santa de Utrera en general.
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Realizada por el tallista hispalense Antonio Vega Sánchez, quien la regaló -a la hermandad- debido al encargo realizado, en 1958, de la modificación y restauración del paso de Ntro. Padre Jesús Nazareno de 1917, hoy de la Sgda. Oración en el Huerto.
Tallada en madera de haya y tintada en color caoba, presenta rasgos barrocos con cantoneras de metal plateado de principios del siglo XX, que fueron embellecidas con adornos barrocos por Seco Velasco.
En 2005, fueron añadidas las cuatro cruces potenzadas de plata labradas por Orfebrería San Blas de Sevilla; conformando la Santa Cruz de Jerusalén que es nuestra más antigua Titular penitencial (año 1586). Da principio al cortejo procesional. Va acompañada por los dos Faroles de Guía.
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De estilo neobarroco, realizados en metal plateado por Seco Velasco, en 1966.
Su forma es hexagonal para dar cobijo a una sóla luz. Va sobre asta que presenta motivos sacramentales de hojas alrededor del tubo o canuto. Son dos y acompañan a la Cruz de Guía.
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Se trata de la bandera oficial de la hermandad de color morado. En ella, va su escudo oficial: la Santa Cruz de Jerusalén, corona de laurel y, al timbre, la corona real, acreditada por la credencial concedida por S. M. El Rey. Dicho emblema aparece bordado en oro a realce y milanés, rodeado de motivos barrocos vegetales. En la parte superior, figura una réplica bordada, también en oro, del Toisón de Oro relacionado con la realeza española. Fue realizado por el taller de Fernández y Enríquez de Brenes en 1995, y su asta y cruz de remate de plata fueron ejecutados por Manuel de los Ríos Navarro el mismo año. Va, en los primeros tramos de la cofradía, flanqueado por dos o cuatro varas.
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Esta tradicional insignia de nuestras hermandades, como se sabe, representa al imperio romano, bajo cuyo dominio murió y resucitó Cristo, y no tiene significado litúrgico; destacando las siglas S.P.Q.R., que corresponden a Senatus Populus que Romanus (El Senado y el Pueblo romano). Su incorporación a la Semana Santa no se sabe con exactitud, aunque, se supone procede del mismo momento en que cohortes de romanos empezaron a participar en ella.
Nuestro actual Senatus fue estrenado en 2006 y sustituyó a otro del primer tercio del siglo XX bordado por Gimeno (con una discutida resturación posterior) y asta de metal plateado de Seco.
Es obra neobarroca con paño morado bordado en oro a realce (preferentemente de hojillas) de Manuel Solano Rodríguez de Morón de la Frontera. Lo sostiene un asta de plata de ley, labrada por los Hnos. Delgado López en la línea de de la hermandad de adornos sacramentales (parras, uvas y espigas) a su alrededor. Remata -esta pieza- un gran águila argentea rodeada de un laurel, un retrato en relieve de "Tiberius Caesar" (emperador durante la muerte del Señor) y la linscripción "Legio IX", en homenaje a la famosa legión IX o hispana. Va flanqueado por dos o cuatro varas..
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Es obra neobarroca estrenada en 1996, siendo realizada su orfebrería en plata de ley por los Hnos. Delgado López, en la línea de adornos sacramentales de uvas, hojas de parra y espigas con remate del signo Mariano (Una M grande) con corona.
Sus bordados en oro a realce se asientan sobre terciopelo morado, efectuados por Fernández y Enríquez de Brenes, y el óvalo central corresponde a un óleo de San Bartolomé, con la capilla del mismo nombre y fondo del pueblo de Utrera, de la escultora-pintora local Dª Encarnación Hurtado Molina, que representa la fundación de las dos hermandades que dan origen a la corporación actual, San Bartolomé y la Santa Cruz de Jerusalén, en 1568 y 1586 respectivamente.
Va flanqueado por dos o cuatro varas.
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Es obra neobarroca realizada con motivo del IV Centenario de la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, en 1997. El óleo central corresponde al rostro del Señor pintado por el autor local D. Juan Francisco Martínez Camacho, siendo el asta de argenteo metal labrada con motivos sacramentales (racimos de uva, hojas de parra y espigas de trigo) y remate de la Santa Cruz de Jerusalén. El encargado de su ejecución fue el taller de los Hnos. Delgado López de Sevilla. Los bordados son en oro a realce, sobre terciopelo morado, de Fernández y Enríquez de Brenes. Va flanqueado por dos o cuatro varas.
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Corresponde esta insignia, al parecer, a la tradicional bandera que enarbolaba el Chantre de la Catedral hispalense para el anuncio de la Cuaresma y que fue tomada por la Primitiva Hermandad de los Nazarenos (El Silencio de Sevilla) para su cortejo procesional. Siendo, este precedente, bandera negra sobre cruz colorada, incorporado al primer estandarte que tuvo nuestra hermandad, como se desprende de sus constituciones de 1586.
En nuestra corporación, aparece en los inventarios del siglo XIX, habiéndose perdido su uso a comienzos del último tercio del siglo XX, para recuperarla en 1990.
Está confeccionada en sarga negra con una cruz roja de extremo a extremo y las Cinco Cruces de Jerusalén, del mismo color, en su esquina exterior.
Va sobre asta de alpaca plateada de Manuel de los Ríos Navarro con remate de un antiguo escudo de la Santa Cruz de Jerusalén rodeado de hojas de laurel, que conservaba la hermandad de un estandarte desaparecido, en lugar de la punta de lanza tradicional de estos enseres.
Procesiona dando inicio al último tramo del paso de Ntro. Padre Jesús Nazareno, flanqueada por dos o cuatro varas.
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Obra neobarroca de los Hnos. Delgado López, labrada en 1995, compuesta por la cruz propiamente dicha con motivos pasionistas, la Santa Cruz de Jerusalén y la representación del Stmo. Cristo de la Expiración (Cachorro de Sevilla), como homenaje de la hermandad a la talla prodigiosa ejecutada por nuestro paisano Ruiz Gijón.
Descansa sobre un templete, en cuyo interior se encuentra una imagen de San Bartolomé, y en sus esquinas, cuatro capillas con sendos Evangelistas.
El asta, con adornos de espigas de trigo, hojas de parra y uvas, está cubierta, en su parte alta, por una manguilla de terciopelo morado bordada con la Santa Cruz de Jerusalén, confeccionada por hermanas.
Va inmediatamente detrás del paso del Señor, acompañada de dos ciriales; dando comienzo a los tramos del paso de la Stma. Virgen.
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No se sabe con exactitud su fecha de ejecución, aunque se puede datar en la segunda década del siglo XX.
Su autoría se puede atribuir al taller sevillano de Juan Bautista Gimeno, del que en la hermandad existe un presupuesto.
Fue restaurado, en 1984, por las MM. Carmelitas de Utrera, con el añadido de una imagen bordada de hilos de seda de una Inmaculada murillesca, realizada por una hermana.
Para su nueva configuración, ya que fue transformado parcialmente, suprimiéndole la Santa Cruz de Jerusalén que mostraba, fueron utilizadas piezas bordadas procedentes de las mangas de la túnica de Nuestro Señor Jesucristo Orando de Gimeno (año 1917).
Así mismo, se le cambió la malla manual antigua por otra de serie. Va sobre asta de metal plateado de Seco, con el típico dibujo de hojas alrededor del tubo o canuto, rematada por una cruz. Lo acompañan dos faroles de plata.
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Labrados en plata de ley por Orfebrería San Blas de Sevilla, en el año 2005, siguiendo el modelo de los Faroles de Guía de la hermandad, realizados por Seco Velasco en 1966.
Por tanto, su estilo es neobarroco, de forma exagonal para dar cobijo a una sóla luz y va sobre un asta que presenta motivos sacramentales de hojas alrededor del tubo o canuto. Son dos y acompañan al Simpecado.
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Se trata de unas pastas o cubiertas forradas en tercipelo morado adornadas con apliques neobarrocos y el escudo de la hermandad en el centro, que fueron labrados, en alpaca plateada, por Seco Velasco en 1972.
En su interior, guarda una copia de las actuales reglas. El nazareno que lo porta lleva, también, una pértiga del mismo taller y año. Va flanqueado de dos o cuatro varas.
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Es de sarga morada con una amplia cruz blanca en el centro. El asta es de metal plateado de Seco Velasco, año 1981, con el remate de un hacha. Va flanqueda de dos o cuatro varas y procesiona en el último tramo de la Santísima Virgen.
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