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Enseres
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Como es lógico pensar, la hermandad en varios siglos vividos, ha debido tener diversas andas para la Stma. Virgen. Existe un inventario del siglo XIX, por el que nos enteramos de que había una simple peana pintada de negro (o pequeño canasto), cuatro varas, palio con corazón de plata y ráfaga, horquillas y banco para el paso, que nos da una idea de la extrema sencillez con la que se hacía estación penitencial, en los tres primeros siglos de nuestra existencia.
Fue paulatinamente modificándose, con la ampliación a ocho varales y, ya a final de dicha centuria, 1886, se adquiere otro palio con ese número de varales, con un sol, paloma y cinco estrellas de plata rull, más unos respiraderos de madera dorada, más próximo a las hechuras actuales, siendo abandanodas las horquillas, para descansar en las paradas, y tomar las dimensiones que hoy estamos acostumbrados de doce varales, en 1923.
A partir de este periodo, ha ido reformándose con la compra de diversas piezas, que han sido sustituidas varias veces (candelerías, varales, peanas, etc.), hasta llegar a nuestros días.
De estos pasos de palio de la Virgen, salvo el cielo de uno de ellos bordado en oro, algunos entrevarales y jarras usados para los cultos internos, no se conserva nada.
El actual es un conjunto de piezas de orfebrería en alpaca o en metal plateado, de estilo neobarroco con líneas renacentistas en sus respiraderos, en los que muestra tres capillas con las representaciones de San Bartolomé y San Juan Evangelista, en los costeros, y Nuestra Señora de Consolación, en el frontal.
Ofrecen originalidad sus varales y candelabros de cola, en la línea de las antiguas astas de los guiones de las hermandades sacramentales: "hojas liadas en el tubo" en expresión de estos artesanos, que después han servido de referencia para las varas y algunas astas de la hermandad; siendo el resto -candelería, jarras y peana- más usuales, dentro de la producción de este estilo.
De Seco Velasco son la peana y varales (1947), la candelería (1975) y las jarras laterales (1985). y de Manuel de los Ríos Navarro (actual Orfebrería Andaluza), los respiraderos (1982), candelabros de cola (1983) y jarras delanteras (1990 y 1993). Las medidas de su parihuela son:2,14 x 3,50 x 1,52 m.
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El actual paso de la Sagrada Oración en el Huerto es el que más veces ha procesionado en nuestra localidad durante la Semana Santa. Fue adquirido por la hermandad en 1916 al comerciante Antonio Roldán para la imagen de Jesús Nazareno aunque, desde 1989, está destinado al misterio de la Oración en el Huerto.
Las similitudes estilísticas que posee con obras sevillanas de la época (San Bernardo, Las Siete Palabras, la Trinidad), lo acercan al quehacer de José Gil. El discurrir del tiempo ha hecho que las andas hayan tenido diversas modificaciones ya sea por necesidades de la propia hermandad o por motivos estéticos. De esta manera, en 1948, José Alarcón Santacruz lo amplía y le coloca las maniguetas. Diez años después, Antonio Vega Sánchez, uno de los grandes tallistas del panorama sevillano del siglo XX, ejecuta las cresterías y amplía nuevamente los respiraderos. Además, se añaden seis ángeles de madera policromada que han sido relacionados con la obra de Rafael Barbero Medina. En esta época, se le añadieron cuatro faroles dorados. Fue dorado y policromado nuevamente en 1972, por Herrera y Feria. Es en este momento cuando se le añaden los candelabros actuales.
Su estilo es neobarroco, con cartelas de carácter pasionista, la Santa Cruz de Jerusalén y un escudo de un representante episcopal, que corresponde al cardenal Almaraz. El mal estado de conservación causado por las numerosas salidas procesionales y por elementos perjudiciales de algunas intervenciones, ha provocado que la junta de gobierno, en 2008, haya decidido llevar a cabo un costoso proceso de consolidación, dorado y policromado que le devuelva el esplendor perdido y le permita seguir procesionando pues, no cabe duda, que estamos ante una pieza de enorme valía histórico-artística, no sólo para la hermandad, sino para la Semana Santa de Utrera en general.
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El paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, es obra de algunos de las más
destacadas personalidades del arte cofrade sevillano de finales del
siglo XX. De estilo neobarroco, fue diseñado por Manuel Guzmán
Bejarano, en cuyo taller se realizaron los trabajos de tallado en
madera de cedro, siendo estrenado en 1991. Aunque, influenciado por las
andas sevillanas de Jesús del Gran Poder, realizadas por Francisco
Antonio Gijón, presenta características propias del quehacer de Guzmán,
como la combinación de faroles y candelabros de guardabrisas
(convirtiéndolo, con un total de 46, en el paso de misterio más
iluminado de la población). La talla, de gran exhuberancia, hace
vislumbrar el virtuosismo técnico hacia los que han evolucionado los
tallistas actuales.
Su programa iconográfico está basado en seis
cartelas, en las que se representan los diferentes pasajes evangélicos
de la Semana Santa de Utrera a excepción del pasaje de Jesús Nazareno
(Entrada en Jerusalén, Getsemaní, Prendimiento, Flagelación, Calvario y
Descendimiento-Entierro) Se completa con ángeles, arcángeles,
querubines y los doce apóstoles, modelados por el artista isleño
Alfonso Berraquero García y colocados en las esquinas, en grupos de
tres. Presenta además los escudos de la hermandad en la delantera y el
de María en la trasera
La orfebrería fue diseñada y realizada en plata de
ley, por los talleres de Orfebrería Triana (Juan Antonio Borrero y
Francisco Fernández), y consta de seis faroles y veinticuatro coronitas
de guardabrisas estrenadas en la Semana Santa de 1991. Los mismos
plateros realizaron, un año después y también en plata de ley, el
llamador, con diseño de Manuel Guzmán Bejarano. Representa a un
nazareno de la hermandad y un ángel portando una réplica de la cruz de
carey del Señor. En la parte de delante del paso aparece un relicario
de plata realizado por los hermanos Delgado López en el que se expone
la medalla de oro de la ciudad, concedida a la imagen, por unanimidad
de todos los grupos políticos, en pleno celebrado el 20 de marzo de
1997, por los cuatrocientos años de devoción del pueblo de Utrera.
Fue dorado y policromado en los talleres de Manuel Calvo Carmona,
entre 1991 y 1993. Los faldones, bordados con hilos de oro y seda, en
los talleres de Fernández y Enríquez de Brenes, en los años 2001 y
2002, tienen broches de formas neorrenacentista y neobarrocas y
diferentes motivos en el centro de cada faldón. En la delantera se
encuentra representado el escudo de Utrera, en la trasera el anagrama
de Jesús “JHS” y en los lados la calle de la Amargura y la Deésis o
Calvario.
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