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 El Viernes Santo, diez de abril, a partir de las siete de la mañana, dio comienzo la estación de penitencia que la hermandad acostumbra a hacer desde hace más de cuatro siglos en este día. Este año, la climatología no se presentó favorable, con un tiempo inestable de modo que, aproximadamente, cuando llevábamos unas tres horas de recorrido comenzó una llovizna que mojó a toda la cofradía por las calles de Santa Ángela, San Fernando, plaza de Enrique de la Cuadra, La Plaza, Perafán de Ribera y plaza del Altozano. Como el cielo seguía cubierto de nubes y las calles mojadas, el sr. censor de la hermandad junto con el hermano mayor y otros miembros de la clavería, tras las deliberaciones oportunas y consultas a los diversos servicios meteorológicos, decidieron recoger la cofradía, ante la amenaza de que sufrieran desperfectos nuestras valiosas sagradas Imágenes y enseres (algunos de ellos irremplazables, como la cruz de carey). A las diez y media horas de la mañana, se dio por concluída la estación del año 2009. La tristeza que nos embargó -a todos los componentes de la hermandad y a los devotos- fue infinita.
Una vez recogida, la puerta de la capilla permaneció abierta hasta las tres de la tarde, recibiéndose la visita de una multitud de cientos y cientos de personas que rindieron pleitesía a nuestros Titulares. Entre las personalidades que nos visitaron, destacamos al sr. alcalde, Sr. Jiménez, al delegado de cultura, Sr. Serrano, al presidente del Consejo, Sr. Alfaya y a distintos hermanos mayores, que se solidarizaron con la hermandad, mostrándonos su pesar.
Desde estas líneas, queremos agradecer, al pueblo de Utrera y a sus medios de comunicación, el apoyo que siempre nos dispensan.
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