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Constituye la titular más moderna de la hermandad, siendo la imagen del Señor, como es natural, la que recibe mayor culto del Misterio, que fue adquirido a Juan Bautista Gimeno (valenciano que regentaba -en Sevilla- un taller de bordados y una tienda de objetos religiosos), en el año 1917, aunque, el culto externo a este Sagrado Misterio en Utrera es de los siglos XVII y XVIII, procedente del convento extinguido dominico, según las recientes investigaciones publicadas.
El Viernes Santo de dicho año, a las cinco y media de la mañana, hizo su primera estación de penitencia conjuntamente con los pasos del Señor y de la Stma Virgen. Procesionó en un antiguo paso de Ntro. Padre Jesús Nazareno, que ese año estrenaba uno nuevo, y seguramente, debido a la pequeña dimensión del paso "heredado", no salió la imagen del apóstol Santiago, que completa el pasaje evangélico y que estaba previsto por la clavería en junta de gobierno celebrada el 30 de noviembre de 1916.
Según la factura de Gimeno, 23-4-1918, el Misterio completo (con una túnica bordada en oro para el Señor) costó 3.141,95 ptas, siendo pagado a plazos, no especificándose quién fue su autor, aunque, el Ángel se sabe a ciencia cierta que procede de Olot (Arte Cristiano), localidad gerundense especializada en la producción de imágenes de pasta en serie, como lo testimonia el sello que se observa en la parte baja trasera de la nube. Esta circunstancia motivó que, durante cierto tiempo, se creyese que todo el conjunto procedía de la citada localidad.
Sin embargo, la restauración que se le hizo, año 1996, por los utreranos Encarnación Hurtado Molina y José Antonio Sanmartín Ledesma, vino a demostrar que las imágenes del Señor, San Pedro y San Juan están talladas en madera de flandes de una buena gubia. Por la gran similitud que guarda la imagen del Señor Orante de Utrera con las de Trujillo (Cáceres) y Benavente (Zamora), hacen que -ultimamente- se atribuya al escultor valenciano Pio Mollar Franch, seguramente, no es casual que tenga el mismo origen que Gimeno, comerciante-artesano muy relacionado con la hermandad en el primer tercio del siglo XX como sabemos.
El estilo de las imágenes es neobarroco, con un muy cuidado trabajo en la cabellera y barba del Señor, quien destaca por tener su mentón algo pronunciado y sus manos con las palmas hacia arriba en actitud implorante al Ángel que lo reconforta, siendo imagen de vestir, por lo que lleva túnica morada lisa (la bordada necesita restaurarla) y cíngulo y cordón de oro. Los dos apóstoles, San Pedro y San Juan Evangelista, también tienen calidad, sobre todo, el primero. A San Pedro se le representa dormido con diadema y la cabeza sostenida por su mano derecha, portando espada con la izquierda y con un aspecto de hombre mayor, calvo, canoso y con barba blanca, vestido con túnica roja, mantolín marrón y cíngulo de oro. San Juan, por el contrario, presenta aspecto juvenil con diadema, incipiente bigote y barbilla más cabellera oscura, también dormido con su cabeza sostenida por la mano izquierda, mano derecha sin nada sobre el regazo y vestido con túnica verde y mantolín rojo, más el cíngulo de oro.
En la mencionada restauración de 1996, se intervinieron todas las imágenes corrigiendo el deterioro que sufrían por el paso de los años. Tras la consolidación de cada una de ellas, se reencarnaron de nuevo, debido al lamentable estado de pérdidas de policromía que presentaban. Al Señor, la citada escultora le hizo una nueva peana (anteriormente la base era un armazón de pletinas de hierro) y anatomizó sus piernas que eran muy cortas, aunque éstas van tapadas por la túnica.
En cuanto a su historia, este Misterio empezó a procesionar, como hemos visto, el Viernes Santo, haciéndose costumbre en los años sucesivos, salvo el paréntesis de la II República y Guerra Civil. En la década de los cincuenta empieza a identificarse este pasaje evangélico con los sectores jóvenes de la hermandad e incluso se desliga del Viernes Santo, pasando a hacer estación de penitencia al Martes Santo. Nuevamente, en la década de los sesenta y hasta 1973 -durante doce cuaresmas- dejó de salir, entrando en un completo ostracismo sin cultos externos ni internos. A partir de este año, 1973, Martes Santo, comienza una nueva etapa auspiciada por los jóvenes de la hermandad, de manera que en 1977, ya en Domingo de Ramos, que se constituye en el día de su salida consolidado, sale portado por una cuadrila de hermanos-costaleros, la primera de la ciudad en esta "nueva" singladura cofrade, que recordaba los orígenes de nuestra Semana Santa, cuando los titulares eran portados por los propios hermanos.
Por último, en 1991, se celebró la efemérides de su LXXV salida procesional con diversos actos (Vía Crucis, pregón, cartel, etc) que hizo refrescar la memoria de esta querida y familiar Sagrada Oración de Nuestrto Señor Jesucristo en el Huerto.
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