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Siempre presente en el estandarte de la Hermandad y en el escudo que llevaban y llevan sus cofrades, como se desprende de la lectura de sus primeras reglas. Hoy día, es el símbolo más repetido; apareciendo numerosas veces en la capilla, casa de hermandad, ornamentos, enseres, documentación, hábito de nazarenos, etc.
Este símbolo cristífero se encuentra vinculado a nuestra hermandad desde su fundación como Cofradía de la Santa Cruz de Jerusalén, llamada de los Nazarenos o de las Cruces, según las reglas de 31 de mayo de 1586, porque la mayoría de sus penitentes portaban una cruz imitando al Divino Maestro con la Cruz a Cuestas. Sus cofrades llamaban la atención, porque no se flagelaban, aunque había otros hermanos que llevaban hachas de cera alrededor de los pasos.
Como señalan distintas publicaciones, dichas reglas fueron copiadas de las que redactó Mateo Alemán, en 1578, para la Primitiva Cofradía de los Nazarenos de Sevilla (El Silencio), que a su vez, sirvieron de modelo a otras hermandades de distintas poblaciones de Andalucía, creándose -de esta manera- una singular tipología de cofradía que aún perdura.
Así mismo, según diversos estudios, la Santa Cruz de Jerusalén, conocida como la Cruz de los Cruzados, está compuesta por una gran cruz griega central con cuatro cruces interiores más pequeña del mismo tipo; siendo su origen la I Cruzada a Tierra Santa, en la época medieval, siglo XI, cuando Godofredo de Buillón, protector del Santo Sepulcro, la utilizó como escudo de armas y emblema de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, por eso, también, se encuentra vinculada a las hermandades del Santo Entierro.
En cuanto al color de la Santa Cruz de Jerusalén, que hemos venido utilizando para representarla han predominado el rojo y el oro. Según los estudiosos, los cruzados utilizaron distintos colores para indicar su origen, así los españoles fue el rojo, el blanco para los franceses, el azul para los italianos, el negro para los alemanes, el verde para los polacos,el oro para los ingleses, etc.
En nuestras hermandades, las Cinco Cruces de Jerusalén representan las Cinco Llagas del Señor, aunque existen otras versiones que defienden que la Cruz Central es Jesucristo y las cuatro pequeñas, los Evangelios. Y otro estudio defiende que la Cruz Central es la ley del Antiguo Testamento y las cuatro interiores, el cumplimiento de la ley del Evangelio de Cristo.
En nuestra hermandad, su representación conservada más antigua es el remate o tarja existente en el retablo mayor, iniciado en 1702, por Lorenzo Bernardo González. En este mismo año, el eclesiástico Pedro Laredo Serrano en su visita describió que había "(...) en la sachristia una cruz muy antigua grande con dos brazos q. llaman de Jerusalen, y en la testera otra cruz, con su caja de madera ordinaria, de carey y nacar esmaltada guarnecida de puntas de plata de martillo de Jesus Nazareno q. la dcha. santera dixo averla comprado la cofradia".
Por último, en 2005, incorporamos cuatro cruces potenzadas de plata en nuestra Cruz de Guía labrada por el tallista hispalense Antonio Vega Sánchez, en 1958, para que de este modo, la Santa Cruz de Jerusalén estuviera, si cabe, más presente entre nosotros.
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