Corona para la Coronación Canónica
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- Escrito por: Hdad
La corona de una Virgen Dolorosa es una pieza de orfebrería de gran valor que simboliza su realeza celestial y su triunfo espiritual sobre el sufrimiento.
Para materializar la Coronación Canónica de Nuestra Señora de las Angustias, la hermandad se decidió a enriquecer con piedras preciosas la corona que ya poseía realizada por Joaquín Ossorio en plata de ley con un diseño original suyo y cincelada a mano, haciendo con esto un acto profundamente simbólico que transforma el sufrimiento terrenal en gloria celestial. Aunque su rostro refleje dolor, las joyas subrayan su condición de Reina de los Cielos, recordando al fiel que su sacrificio fue el camino hacia la victoria espiritual.
Se han realizado modificaciones en la presea para albergar 75 citrinos que simbolizan el fuego espiritual, 80 topacios que simbolizan la luz divina y la gracia de María y 130 granates que simbolizan el martirio y la sangre derramada por su hijo, conectando el dolor de la madre con la Pasión de Cristo. Estas piedras preciosas se han montado formando flores en el caso de los topacios, y la cruz de Jerusalén en el caso de los granates.
Se ha enriquecido el tondo de la profecía de Simeón con diamantes talla princesa para la ráfaga y espada de dolor que representan la pureza de la fe que permanece inalterable ante el sufrimiento y las pruebas.
Se han montado amatistas en las puntas de las flores de la ráfaga relacionadas con la predilección de Dios por la Virgen como la criatura más perfecta.
También se ha realizado un aro de oro que posará en la sien de nuestra madre y que representará su Coronación Canónica. Para todo esto se han usado 100g de plata y más de 123g de oro. Por último, se han añadido a la corona distintas piezas de joyería de sus devotos entre los que figuran esmeraldas que evocan la esperanza del cristiano depositada en la intercesión de María.
Este equipo técnico ha estado formado por D. Murad Urganaev como profesional de la joyería que ha realizado todo el trabajo a mano con técnicas tradicionales, y D. Daniel Maldonado y D. Luciano Galán en el diseño de las modificaciones, siempre con la opinión y consejos de nuestro Hermano Mayor, D. Antonio del Castillo y de los priostes de nuestra hermandad, D. Francisco Peña y D. José Arias.
Pero todo esto no tendría sentido sin la obra social que dejará una huella imborrable en las personas que han recibido ayuda por la intercesión de María Santísima, Nuestra Señora de las Angustias.


